2009/06/11

Un paso más

Como el artículo de Haaretz admite, el éxito de la campaña BDS le está costando a Veolia un valor aproximado de 7 mil millones de dólares en contratos.
Es la primera victoria convincente y contundente del movimiento global de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) en el campo de la responsabilidad corporativa y el cumplimiento ético, Veolia según se informa abandona el proyecto Ferroviario de Jerusalén, un proyecto ilegal cuyo objetivo era la unión de las colonias israelíes construidas en el territorio ocupado palestino de la ciudad de Jerusalén.
Como el artículo de Haaretz admite, el éxito de la campaña BDS le está costando a Veolia un valor aproximado de 7 mil millones de dólares en contratos, es la razón última de la decisión de la preocupada empresa, para salirse del proyecto.
Vale la pena mencionar que Le Monde recientemente ha publicado un artículo, contando a sus lectores franceses e importante, a accionistas de Veolia, el hecho que la empresa pierde mucho dinero debido a su complicidad en un proyecto que constituye una violación principal de ley internacional, si no es un crimen de guerra.
Esta gran victoria vino como consecuencia de los años de difícil, meticuloso y persistente trabajo de grupos de solidaridad franceses, en particular AFPS; por el creciente movimiento francés de BDS, que contribuyó decisivamente que Veolia perdiera un enorme contrato de fabricación en Burdeos; por los activistas holandeses que alcanzaron el primer éxito convenciendo a un banco holandés de no arropar a Veolia y la presión aplicada sobre otros bancos para seguir este camino; por los grupos de Justicia y Paz Suecos, principalmente unidos a la Iglesia de Suecia, en particular Diakonia, y los grupos de solidaridad de la Palestina suecos que han costado a Veolia el contrato más fuerte, de 4.5 mil millones de dólares en la adjudicación del metro de Estocolmo; por grupos de solidaridad británicos y activistas, en particular afiliados al PSC, contribuyendo tremendamente a la exclusión Veolia de un contrato lucrativo en el Oeste Midlands; y desde luego por el Comité palestino BDS Nacional, BNC, que acompañó, la ahora campaña famosa contra Veolia y Alstom, para presionar a las empresa para que abandonen este proyecto ilegal.
La campaña contra Veolia y Alstom, que implica a activistas y grupos en muchos países, está trabajando para presionar a los dos gigantes franceses para dejar el proyecto de JLR, oficialmente fueron lanzados en la llamada "Iniciativa de Bilbao", conferencia celebrada en la ciudad vasca en noviembre pasado.
Ahora es el tiempo para presionar a Arabia Saudí, Egipto, Irán, Estados Golfo de México, entre otros, golpear a Alstom por su complicidad en este proyecto ilegal. La solidaridad con Palestina no significa casi nada si no se puede traducir en acciones de BDS que realmente pueden le pasará factura a la ocupación israelí y al régimen de apartheid.
Es el momento de descarrilar Alstom.
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